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Mostrando entradas de marzo, 2018

Primer acercamiento a la muerte

Los trabajos académicos, los viajes, la desconsoladora madrugada; la rutina en sí misma. Al salir de mi casa, aun sin el sol resplandecer sobre los cielos azules, ibamos cinco personas en un carro camino a la universidad. Algunos somnolientos, otros preocupados y yo solo observando el reflejo que daba de los arboles casi ocultos por la oscuridad sobre el vidrio de la ventana, y el sutil viento del amanecer que ya está pronto a llegar. La música a alto volumen, una voz cantando en la parte delantera. -¿es yenifer? Me pregunté, - al parecer lo hace para no quedarse dormida. Miré hacia el lado derecho y mis otros dos compañeros se hallaban despiertos. Ha salido el sol. -Dahianna ¿con qué te salió al fin  Joan? Le pregunté a mi amiga del lado. -ese man es raro, me dijo que fuera a su casa y yo no sabía si hacerlo, pues él vive solo en un apartamento cerca a Valle del Lili y, además, tiene novia y me parec...

El enigma en el hotel Burgos

El edificio Burgos ubicado en la calle Palmeras, recientemente ha sido punto de partida de conversaciones cotidianas en sus alrededores y, desde luego, dentro de la misma instalación. Se han escuchado rumores sobre la aparición de un olor putrefacto que invade el ascensor cada vez que llega al piso octavo hasta el piso décimo. pero en sentido inverso, es decir, cuando baja del décimo hacia el primer piso no sucede ¡absolutamente nada! pero como les digo queridos lectores, son especulaciones de los residente y visitantes que por alguna circunstancia han tenido que experimentarlo.  Por tales rumores, Carlos, residente del departamento 113A del piso décimo, toma el ascensor en el primer piso y para cuando llega al séptimo, se baja y sube los tres pisos restantes por las escaleras; así lo ha hecho repetidas veces. Sin embargo, en medio de su rutina de arduo trabajo llega al edificio apenas con sus parpados abiertos y su alma fija en el cuerpo. Saluda al recepcionista, Alberto, y s...

Terminar una relación difícil

Escuchaba el ardor de mi corazón. Corazón que ya no volvería a palpitar por amor. Me dejaba. Y me importaba. Flotando estaban los recuerdos en él. Amargos. Amargos por la gravedad, la maldad, la necedad. Estallaban uno, dos, tres, luego cuatro. Cabeza, pecho, ojo, lagrima. Más bajo... bajo... alto, ¡más alto! Su voz, resbalaba por mis oídos como si de un tobogán de cera se tratase. Tobogán estrecho. Estrecho, el espacio que nos separaba. Imposible entender: me dejaba y no le importaba. ¡rápido! Un puño, una uña. ¡Más rápido! Un puñetazo, un arañazo. Limpiar lagrimas, bajar brazos, girar espalda, caminar muy lejos. Muy lejos, escuchaba el dolor de su corazón