Escuchaba el ardor de mi corazón. Corazón que ya no volvería a palpitar por amor. Me dejaba. Y me importaba. Flotando estaban los recuerdos en él. Amargos. Amargos por la gravedad, la maldad, la necedad. Estallaban uno, dos, tres, luego cuatro. Cabeza, pecho, ojo, lagrima. Más bajo... bajo... alto, ¡más alto! Su voz, resbalaba por mis oídos como si de un tobogán de cera se tratase. Tobogán estrecho. Estrecho, el espacio que nos separaba. Imposible entender: me dejaba y no le importaba. ¡rápido! Un puño, una uña. ¡Más rápido! Un puñetazo, un arañazo. Limpiar lagrimas, bajar brazos, girar espalda, caminar muy lejos. Muy lejos, escuchaba el dolor de su corazón
El presente blog tiene como propósito mostrar la importancia de adecuar la forma de hablar al contexto. Está pensado principalmente para un público de jóvenes universitarios que apenas estén comenzando su proceso de formación profesional, sin embargo, también puede ser utilizada la información aquí expuesta por estudiantes de secundaria que les interese el arte del discurso oral y escrito. Dicho todo, ¡Bienvenidos al blog Idioma Vivo!
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