Ir al contenido principal

Primer acercamiento a la muerte

Los trabajos académicos, los viajes, la desconsoladora madrugada; la rutina en sí misma. Al salir de mi casa, aun sin el sol resplandecer sobre los cielos azules, ibamos cinco personas en un carro camino a la universidad.

Algunos somnolientos, otros preocupados y yo solo observando el reflejo que daba de los arboles casi ocultos por la oscuridad sobre el vidrio de la ventana, y el sutil viento del amanecer que ya está pronto a llegar.

La música a alto volumen, una voz cantando en la parte delantera. -¿es yenifer? Me pregunté, - al parecer lo hace para no quedarse dormida. Miré hacia el lado derecho y mis otros dos compañeros se hallaban despiertos. Ha salido el sol.

-Dahianna ¿con qué te salió al fin  Joan? Le pregunté a mi amiga del lado. -ese man es raro, me dijo que fuera a su casa y yo no sabía si hacerlo, pues él vive solo en un apartamento cerca a Valle del Lili y, además, tiene novia y me parecía incómodo. Pero aún así, ayer fui.

-y me invitó a seguir y empezó a bajar todas las cortinas de la habitación...
-no entiendo nada, me dije a mí misma, pero no puedo decirlo porque pensará que no le he puesto atención y fui yo quien empezó todo.

[...]

-¡imagínate eso!
-me lo imagino perfectamente, le respondí sin la menor idea a lo que hacía referencia.
- y me empezó a tocar las piernas y a abrazarme... ¿sí me estás escuchando, Annie? Lo dice con un gesto de cejas fruncidas y mirada fija.
-¡por supuesto! Le dije con una gran sonrisa.

Dahianna se detuvo, y apretó con fuerza mi mano derecha. -¿Qué pasó?  Le pregunté de inmediato. Al mirar su rostro perplejo fue fácil comprender lo que estabamos a punto de experimentar.

Tratando de adelantar un tren cañero, no divisamos a lo lejos un camión transportador de ganado. Aunque la carretera era amplia, quedamos en  medio de este que venía en dirección contraria y un tren cañero que tratabamos de adelantar.

Yenifer, en su momento había pensado que la distancia entre nosotros y el camión era bastante, pero la realidad es que no era cierto, por lo que la decisión más rápida fue esperar a que el camión se desviara de la carretera y nosotros pudieramos estar a salvo. Así fue y luego del incidente, el carro se llenó de fuertes risas.

Comentarios