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Olor a huevo frito

Una sartén, una sartén con olor a caucho quemado. Cae en su interior un ingrediente grasoso que se desliza con suavidad por todo el sárten y, que a su vez, desprende de sí mismo pequeñas burbujas amarillas que poco a poco se van desvaneciendo. Con ayuda de unos brazos blancos y largos, se quiebra un cascarón. Cae un huevo, luego otro encima. Al incio un poco transparentes a excepción de la yema color naranja; después, toma su clara un color blanco y se ha formado sus bordes imperfectos, pero aún blandos. El teléfono emite el sonido de una mujer de habla francesa. ¡Qué importuna es!

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